Mercedes estaba muerta de miedo la primera vez que vino a vernos. Le explicamos lo que podíamos hacer y cómo lo haríamos. Vino acompañada de una amiga, que trataba de tranqulizarle. Se fue, y no volvió, hasta pasados dos meses. Que de nuevo, vuelta otra vez a explicarle lo que podíamos hacer por ella. Esta vez sí, se animó a empezar el tratamiento. Tuvimos que quitarle un incisivo inferior que estaba en mal estado debido a esa maloclusión que ha mantenido durante tanto tiempo. Una vez que empezó el tratamiento se dio cuenta de lo sencillo que era, y ella misma notaba los cambios estéticos que se notaban. Nos hubiera gustado cambiar las prótesis, posteriores, pero no nos lo permitió, ya que no quería invertir más en la boca. Ojalá algún día podamos cambiar esas prótesis desgastadas, y colocar unas nuevas. Aún así el resultado es muy bueno, y ella viene a sus revisiones y limpiezas cada 6 meses. Y a nosotros nos encanta verla entrar por la puerta luciendo su nueva sonrisa.

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