Natalia tenía 13 años cuando vino a la consulta. Era muy tímida, y apenas sonreía. Le ofrecimos Invisalign para no tener que ponerle brackets, aunque ni ella ni sus padres conocían este sistema. El caso fue muy bien desde el proncipio. La dificultad fue bajar esos caninos que estaban muy altos, pero con un poco de esfuerzo y colaboración por su parte, al final fue posible. Ella y sus padres estuvieron encantados con el resultado, porque además no hubo que quitarle ninguna pieza.

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