Pedro vino por recomendación de un amigo. Su motivo principal de consulta era que tenía apiñamiento en los dientes de abajo. Pero su problema principal aunque no se lo viera él, es que su boca estaba comprimida, así que había que expandir ambas arcadas, para solucionar el apiñamiento. Hubo que desgastar los puntos de contacto entre algunos dientes, como en todos los casos, y el resultado fue genial. Viene a las revisiones, y el caso sigue estable. Es porque él sigue colocándose los retenedores cada noche. Con este tipo de pacientes, da gusto trabajar.

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